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No es ningún secreto a voces que la explosión inmobiliaria en nuestro país ha tomado las riendas necesarias para que todo paño de terreno sin ocupar se transforme en un gigante parque habitacional o en algún centro comercial importante, pero claro, a veces llega a resultar impactante la necesidad de sobrepoblar de imponentes construcciones en sectores donde la hibridez social ni siquiera es acorde a lo que plantean los afiches promocionales del nuevo complejo.Simplemente pongase a leer alguna de las revistas estilo Casa y Decoración y verá una cantidad enorme de proyectos con muchas regalías, conceptos amoblados, modernos y funcionales, con seguridad envidiable y mucha armonía con el medio ambiente, aunque claro, todo lo anterior en base al enganche claro de una pieza gráfica publicitari cualquiera, sin olvidar los ganchos como "Cercanías al Metro", "Conectividad Asegurada" o "Televisor grátis a los primeros 100 compradores".
En mi viaje a Viña del Mar, pude darme cuenta que no solo Santiago era prisionero de la explosión inmobiliaria, si no que en los cerros de Reñaca era más que común ver maquinas realizando trabajos de construcción a todo ritmo, ofreciendo grandes vistas al mar o a la ya enorme cantidad de casas y edificios que existen en ese sector. Ello evidencia que al parecer el plano regulador de dicha ciudad también se ha adaptado a las necesidades de intereses comerciales, mandando por una borda el ambiente “personal” que se ofrecía en épocas de antaño.
Me acuerdo cuando tenía 14 años y mis viejos querían buscar casa para mudarnos, y si bien visitaron muchos lugares dentro de la capital, encontraron con lo que hoy es mi hogar en la Ciudad Satélite de Maipú, que si bien en esos años tenía cierta plusvalía, hoy mantiene mucho de esos tiempos, pero digamos que el camino para llegar a casa (Ruta 76) aún continua igual y peor que antes, las 4 lineas de buses que habían (379 -379A - 615 -ES4) se redujeron a una sola (I11) y además, los aportes municipales al desarrollo del sector son casi nulos, si no es por el movimiento realizado por la misma constructora (Socovesa), la cual hasta hoy sigue avanzando en el proyecto, materializando la 3ta etapa de construcción (llevan casi 2 décadas levantando casitas por aqui)
Si bien muchas obras tienen como propósito otorgar una opción viable para obtener la “casa de los sueños”, algunas simplemente rayan en lo decepcionante, ya sea por futuras malas terminaciones o incumplimiento de lo estipulado en los planos y folletería original... Y ni hablar de los proyectos destinados a viviendas sociales, donde las personas nisiquiera tienen opción para elegir una opción digna para su futuro.
Lo que sí está claro es la falta de conciencia para otorgar al menos un poco de calidad por sobre la cantidad, aunque el control regulador hacía esa premisa es prácticamente nulo, y sin olvidar situaciones como permisos de edificación que de un día para otro aparecen aprobados incluso por autoridades competentes en el área… Pero bueno, finalmente mientras haya gente que ande de un lugar a otro en la búsqueda de su lecho reconfortante, aunque los accesos estén a medio construir o la locomoción no cumpla con las exigencias de las nuevas villas, siempre habrá mercado a quién recurrir.





