kurotashio - un mortal como todos: febrero 2008

19 de febrero de 2008

Talk with Vane

Inventar palabras o nuevas letras del abecedario, comentar sobre la mundana realidad que nos acoge como personas insertas en un universo cambiante, jugar con los mouses ópticos de alta generación (el mismo que intentaba desenredar), sin olvidar el texto en negrita, arial y tamaño 12 que ajusté para que pudieses entender mi texto en línea (aporte de lápiz Bic Grip Permanent haha).

Una de las pocas personas con las que he conversado via webcam y donde nuestras caras de sueño no son tan rancias como para darle cuerda a una conversación de irrealidades tan potentes como existentes, y si alguien dice que el chat es aburrido o cosa del pasado, se equivoca, al menos si se tiene MSN Messenger, claro.

Recuerdo también cuando captaste con tu monitor mi super pose multifuncional, con el teléfono del año de la pera sujeto con un elástico, y aunque no lo creas, en el trabajo también me mandé uno de esos chistes, por lo que no fue algo al azar =)

Son las consecuencias de ser un poquito enredado para hablar, y como bien dices, quizás puedo ser un caracol gracias a los diversos caminos que le doy a mis lecturas, tal como un espiral.

Hablaremos en una próxima oportunidad, probablemente comentando sobre un nuevo parecido que tengas con alguna persona famosa o sólo para soltar palabras al viento, dandole un significado q sólo nosotros entendemos, como buenos locos que somos.

Yellow =) ! aparece como No conectado. Recibirá los mensajes que le envíes la próxima vez que inicie sesión.

Acompaña: The Corrs - Only when i sleep

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9 de febrero de 2008

Lo mejor es pasarla (en tres dias)

Luego de harto tiempo que tenía abandonado este lugar, reaparezco en algo de gloria y quizás majestad… Y que mejor que hablar de las vacaciones, las mismas que hasta el año pasado tenían (en mi caso) una duración de casi 2 meses y medio, transformadas hoy en no más de una semana, gracias a mi entrada al mundillo laboral, pero no seamos graves, al menos es un tiempo para poder salirse de una realidad autoimpuesta por uno mismo y la sociedad.

El mensaje enviado por José me planteaba la posibilidad de salir con un grupo de amigos a las tierras del puerto principal (Valparaíso), acompañados además de Hernán, un loquillo argentino que deseaba conocer más rincones de nuestro país, con el objetivo claro de pasar unos cuantos días frente al mar, disfrutando de su ambiente, del olor a pescado, el calor infernal, mujeres en bikini, cruceros que nunca aparecieron, pero que sin embargo nos motivó para despejarnos de los troncales y alimentadores.

El martes 5 comenzó la aventura, con el gentil auspicio de Buses Cóndor, y sus “salones cama baratelis”, acompañados de la banda sonora propiciada por unos niños que estuvieron hincando las pelotas por casi todo el trayecto (Dios bendiga a los Mp3!). Al llegar al terminal, la misión era clara: Encontrar Alojamiento.

Buscamos en menos de 15 minutos algún lugar que dijera “estudiantes”, y encontramos uno bien céntrico, al frente del Congreso Nacional, de centros comerciales y una que otra cosa variar para alcanzar almuerzo. Era una residencial bien acogedora, sin mayores problemas.

Viajes en Merval, caminatas locas, arenas arenosas, comentarios sin sentido (o con sentido, según circunstancias), labores de limpieza, pescaditos asados, fideos mazamorras, vidrios quebrados, y confesiones “homosexuales” de uno de los integrantes (todo sea por molestar a nuestra guía turística) marcaron los días en los recorridos varios que marcamos durante los tres días, sin olvidar el estado gastrítico estomacal de José y Hans, la llegada tarde a la pensión, donde casi nos dejaban tirados en la calle, la suertecita del argentino con las chilenas, el vitrineo juzgado por las féminas del grupo y la música infernal del jueguito en el Mall Marina Arauco.

El jueves ya era tiempo del regreso, muchos sin ganas de volver, quizás por consecuencias de conversaciones hasta el amanecer o simplemente desgano, otros, con imperiosa necesidad de regreso, ya sea por motivos sentimentales o laborales. Era tiempo de aprovechar las últimas horas (ni hablar de lo quemado que ya estaba, considerando que el bloqueador solar no sirvió mucho que digamos). Risitas por aquí y por allá, contemplar por última vez el mar azul azulado y andar en unas micros de hartos colores, con esa característica distintiva a la capital…

El Bus Cóndor nuevamente nos esperaba en el terminal, pasajes listos y una siesta duradera, donde finalmente la bienvenida a la capital era inminente, con ese gris y nublado paisaje caracterizador.

Ahora, sólo aprovechar mis últimas 32 horas de vacaciones.

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