Nuestro (pan) de cada día
Hace unos meses atrás había iniciado una campaña denominada "Kuro como Palitroque", que consistia principalmente en intentar bajar de peso en un lapso determinado de tiempo, situación que en un principio ni pesqué, o al menos intenté en considerar, pero los esfuerzos eran infructuosos.Hoy, luego de un "patatú" de septiembre, he tenido que moderar mis hábitos alimentarios, regular los horarios, e incluso dejar varias cosas, aunque tampoco se ha transformado en una dictadura, más bien pareciera ser una "dictablanda", con ciertos beneficios inmediatos, como poder usar pantalones que hace 4 o 5 años no me quedaban bien, verme algo mejor de ánimo e incluso sentirme bien como persona, pero claro, tenía que pasar lo peor para tomar las acciones necesarias, como buen chileno (o ser humano en general). De hecho, elementos como el pan o chocolates ya no son parte de mi lista cotidiana, y han sido reemplazados por "formidables" galletas de salvado y barras cereales, en cantidades medidas según los horarios (desayuno, almuerzo, once), incluso no niego que más de algún susto paso cuando me tocan asaditos, donde incluso me fijo en la manera de cocimiento de la carne...
Un paso sin dudas notable, pero que para muchos aún les cuesta más que asumir su propia realidad.
¿Tan dificil es plantearse las cosas y cumplirlas a cabalidad? En mi caso, costó tiempo, pero ya están en marcha ciertos resultados. ¿Qué vendrá después?
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