kurotashio - un mortal como todos: diciembre 2008

14 de diciembre de 2008

Nuestro (pan) de cada día

Hace unos meses atrás había iniciado una campaña denominada "Kuro como Palitroque", que consistia principalmente en intentar bajar de peso en un lapso determinado de tiempo, situación que en un principio ni pesqué, o al menos intenté en considerar, pero los esfuerzos eran infructuosos.

Hoy, luego de un "patatú" de septiembre, he tenido que moderar mis hábitos alimentarios, regular los horarios, e incluso dejar varias cosas, aunque tampoco se ha transformado en una dictadura, más bien pareciera ser una "dictablanda", con ciertos beneficios inmediatos, como poder usar pantalones que hace 4 o 5 años no me quedaban bien, verme algo mejor de ánimo e incluso sentirme bien como persona, pero claro, tenía que pasar lo peor para tomar las acciones necesarias, como buen chileno (o ser humano en general). De hecho, elementos como el pan o chocolates ya no son parte de mi lista cotidiana, y han sido reemplazados por "formidables" galletas de salvado y barras cereales, en cantidades medidas según los horarios (desayuno, almuerzo, once), incluso no niego que más de algún susto paso cuando me tocan asaditos, donde incluso me fijo en la manera de cocimiento de la carne...

Un paso sin dudas notable, pero que para muchos aún les cuesta más que asumir su propia realidad.

¿Tan dificil es plantearse las cosas y cumplirlas a cabalidad? En mi caso, costó tiempo, pero ya están en marcha ciertos resultados. ¿Qué vendrá después?

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1 de diciembre de 2008

El buen caminar ¿o más que eso?

Esa costumbre de muchas mujeres por buscar el mejor calzado, por encontrar el par perfecto para la ocasión determinada, o más aún, llenando las vitrinas para ligar con las ofertas más estruendosas del mercado... Nadie dice lo contrario, caminar bien es una opción que incluso los hombres buscan con ansias, pero siempre he sido testigo de esa loca fascinación por encontrar ese modelo que podría perfectamente llenar más de un closet hogareño, o como también se le de tanto uso, que termine siendo el rezagado de turno, el "trapero" de las andanzas varias, pero eso suele pasar generalmente más en hombres, al menos en mi caso, nunca hago gran renovación de calzado, salvo que los pies realmente me lo exigan, y no necesariamente por una cosa de estética o "del evento por venirse".

El caso más marcado que tengo es el de mi madre, quien supongo yo debe tener una cantidad no menor de calzado, entre zapatillas, zapatos, con o sin tacos, sandalias, etc, con esa obsesión de encontrar algún modelito según las circunstancias, colores apropiados, diseño adhoc, etc. Al menos, es una forma que replican muchas mujeres, y de seguro es salida obligatoria de algunas amigas o colegas de trabajo... Lo que es yo, con que me quede bien cómodo y no tenga atados futuros, bien por mi (aunque mi karma siempre será el tener un pie más ancho que otro, algunos dramas con el empeine, y para variar, el hecho de usar casi 44 - 45 ¬¬).

Ya me imagino cómo habrá sobrevivido Al Bundy como empleado de esa famosa tien de de zapatos donde trabajaba, ha! más alla de tener una pasarela de mujeres de todo tipo (y ni hablar de lo baboso que terminaba su personaje cuando aparecía la voluptuosa cliente de turno).

Pareciera que en gustos no hay nada escrito.

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