Hoy me acuerdo de la clase que nos hacía el profe de Cultura y Actualidad, Miguel Fonseca, quién nos hablaba del hibridismo de Néstor García Canclini, un compadre que según varias investigaciones comentaba sobre la mezcla de diversas culturas y formas de pensar… Pero lo de hoy – sinceramente – es algo tan extremo como la hibridez, y cuando vemos que la capacidad de integrar ciertas capacidades políticas sólo para estar bien con todos, no es tan malo, claro, las ideas por sobre las ideologías son importantes, aunque el bagaje político que hay en nuestro país no da para esas jugarretas tan evidentes.
Ver que Joaquín Lavín ahora se considera un Bacheletista Aliancista da para pensar que la coalición de derecha está tocando fondo, o más bien dicho que la UDI tiene un odio tan marcado hacía Sebastián Piñera q no encontraron mejor alternativa como hacerle “la patá” a la presidenta, aunque claro, esto en vez de ser negado por algunos personeros de gobierno, es aplaudido (ver comentarios de Camilo Escalona por ejemplo), aunque hay otros que aún no creen en esta fanfarreada (como el “estatista privado” de Eduardo Frei Ruiz Tagle). Y lo peor es que hoy también vemos a personajes como Pablo Longueira que también le está picando el bichito de la “buena onda” con todos… ¿Será que Bachelet ahora tiene el síndrome de Nicolás Sarkozy? Lástima que Chile no es Francia.
A todo esto, y pasando por todos los eventos ocurridos en nuestro país en el último tiempo (Wena Naty, la detención express de la familia Pinochet, los niñitos armados hasta las patas, los hoyos más grandes de Chile, la Marlén siguiendo una sola linea, etc.), nos damos cuenta que el síndrome del 2010 está bien brígido, y peor de lo que pensábamos… No es raro ver al colorín Adolfo Zaldivar haciéndole los puntos a sus amiguitos de la Alianza, con el objetivo de joderse a la señora Alvear, o ver que muchas alcaldías lideradas por la Concertación están teniendo un respaldo amplio de los concejales derechistas, más aún cuando hoy se ve toda la tropa de publicidad en las comunas con soluciones populistas para que la gente algo “inculta” crea que todo es gracia de la gestión 2007 del gobernante local de turno.

¿Será que si jugamos en contra de nuestros principios tendremos una vida mejor? Quizás es cosa de remitirlo a algo más cercano, como si yo fuera a un carrete, e intentase curarme o “comerme” a la mina de turno, todo por hacerme parte de algo que no va con mi forma de ser, pero hoy es tan común en otros ámbitos, que las diferencias de fondo se encuentran casi diluidas, o como siempre he dicho, todo es parte del voladero de luces eterno en la realidad nacional.
Como para decir que la tesis de que los políticos luego de un debate arduo y caliente en el programa de antaño El Termómetro, se iban a tomar sus pilsen por ahí, tomados de la mano y cantando canciones de victoria.
Igual que el slogan de Ruta Norte, pero con la diferencia que hoy es Discología Pura.
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