Natalia Mora, mi amiga del alma
Me acuerdo perfectamente el día en que te conocí, sin dudas que no podía ser otra parte que en el Laboratorio de Computación del English College jajaja, estabas con Miguel Ferj, pues recién se estaban conociendo gracias a el asuntillo de los electivos de Matemática, aunque claro, sabía de tu existencia ya el 2002, en el ramo de Artes Visuales, pero nunca te hablé, salvo ese día con los computadores, estabas buscando canciones de Los Beatles y para variar, algunas web de Ronaldo XD
Eran tiempos donde la PAA, las pruebas terribles de historia (tanto con Mister Pato Chacón o la Miss Loreto), las gimnasiadas, fono mímicas y toda la parafernalia del colegio, y nosotros nos desviábamos de esa onda, descargando toda la rebeldía con el grupo de Mister Gonzalo, inserto con los proyectos de tecnología, y muchas cosas más durante los 3 años de colegio en el cual compartí contigo, sin olvidar los viajes en los buses Talagante, con las conversaciones de todo tipo, incluso te contaba mis penas y alegrías, abriendo nuestros corazones y siempre manteniendo una amistad tremenda.
Cómo no recordar también las conversaciones con el mismísimo Miguel Ferj, con Nataly Grossoli, o las locuras académicas de turno, lo cual nos hacía sacar siempre alguna sonrisa.
También mi mente visualiza el momento en que conocí a Catalina, esa chiquita inquieta que me presentaste como tu hermana y a quién consideré como una amiga más, a pesar de que no hablábamos tanto, pero sabíamos de nuestra existencia.
Ya fuera del colegio, era tiempo de universidad, de rumbos que ambos sabíamos haría perder en cierta forma nuestras juntas diarias, por lo que sólo eran invitaciones tanto a mi casa como yo a la tuya, y conversando de todo un poco, sobre los avances que tú tenias en la USACH, yo en el Inacap, tus cálculos y libritos pequeños que tenias que leer sobre ese tema que yo odiaba con mi alma jajaja, pero que finalmente también me ayudaste a intentar aprobar, pues te pedí ayuda, aunque algo tarde (a días del examen jaja), pero ahí estabas con tu lápiz mina y una calculadora, intentando ayudar a este cabeza dura.
Me contabas de Rodolfo, que se llevaban re bien, estaban metidos en los super carretes internos de la ciudad universitaria, y que siempre pasaban juntos, incluso estudiando. Yo te decía siempre que yo seguía igual, sin cambios, cuando insistías en que me buscara una polola, pero yo igual, nada de contratos ni cosas así.
De izquierda a derecha: Miguel, Alejandro, Natalia y yo
Graduación Cuartos Medios 2002 - English College Talagante
Este pasado lunes, cuando habíamos concretado juntarnos a las 2:30 de la tarde en el Metro, no pensé que ibas a llegar tarde, o para variar, me dio por llegar algo temprano, pero ahí estabas, subiendo las escaleras, yo te tomé de la mochila y te abracé, nos saludamos luego de un año sin vernos, y me acompañaste a hacer unos trámites, por lo que de ahí estuvimos caminando y hablando de los últimos cambios, considerando tu cambio a la Universidad Católica, de tu papá, el tío Ricardo, quien estaba feliz de esa decisión, ya que era una oportunidad de poder mirar otros rumbos, y de tu mamá, la tía Rosa, quien siempre estaba bien en la casa. También salió a flote que habías terminado con el loquillo Sánchez, el mismo que lo habías hecho cantar como Luis Miguel hace tiempo atrás, y que te tenía algo chata con volver a estar juntos, pero tu ya tenías la mirada puesta en otras cosas, en pasar unas buenas vacaciones luego de terminar tus exámenes. Nos sentamos en las banquitas de la Torre ENTEL y me pelabas por mis apariciones faranduleras, pero yo solo me reía, y tú también. Además, me recalcabas que cuando iba a ir a tu casa, me retabas por flojo y levantarme tarde, pero yo te insistía que era así no más jajaja… no había vuelta que darle. Estuvimos un buen rato allí y con el viento que corría nos fuimos caminando por Alameda hasta el Terminal San Borja, donde me despedí de ti.
Ahora solo espero encontrarme nuevamente contigo cuando Dios lo estime necesario, para seguir riéndonos y disfrutando de una conversación amena y con mucho cariño, sabiendo que siempre habrá un Te Quiero para ti.



