El título del tema corresponde a una realidad que se da especialmente en muchas familias chilensis, las cuales intentan mediante prestamos, créditos y trueques la manera más accesible de poder conseguir algo de dinero, sea para pagar cuentas o darse lujos que otros no tienen.
Si bien todos sabemos que a la clase media y baja lo que menos le suben son los salarios, tenemos la visión contraria, la de las grandes empresas, las cuales al parecer están bien contentas con el pseudo gobierno popular social demócrata de tercera vía, donde es común leer en los diarios de circulación nacional que de aquí al 2010 habrán cientos de supermercados construidos para satisfacer la demanda de las masas, donde es posible leer también y ver que grandes conglomerados del retail como Mall Plaza, Parque Arauco o Cencosud están con planes de construcción de nuevas “plazas de barrio”, tanto en Santiago como en regiones, con tal de llegar a todos los lugares posibles y no dejar a nadie fuera de sus mercados objetivos.
Es entendible que para generar todas estas nuevas inversiones, se necesita de fuerza laboral, tanto en su construcción como función misma, la cual será gestionada por cada uno de los operadores respectivos (Ripley, Falabella, Paris, La Polar, etc), y donde los sueldos volverán a multiplicarse y generando opciones para que otro cúmulo de gente que tenía que desplazarse kilómetros para ir “a vitrinear”, ahora tenga un nuevo templo del consumismo a sólo pasos de su casa, ya sea caminando o tomando colectivo.
No por nada - además, muchas empresas gigantonas también están mirando hacía la conquista de otros países, donde ya se ve a Chile como la España Latina a nivel de inversiones en grandes tiendas y centros comerciales, cosa que muchos vecinos ven con ansias, pero también con bastante recelo. Y aún estamos sin plata…
La distribución del ingreso es otro cuento que entra a debatirse (algo me parece haber escuchado también sobre los derechos de los trabajadores por parte del Vicario Rodrigo Tupper), pues es sabido que las intenciones de algunos chocan con las de otros y finalmente el más pobre es el peor pagado, pero recibe por parte del Estado más beneficios que alguien de la “clase media”, y ni hablar de la familia con altos ingresos, los cuales con sólo contratar un abogado pueden arreglar las cosas.
Pero aquí estamos, viendo como algunas cosas se hacen a medias y otras siguen elevando su crecimiento, sin olvidar la expansión territorial capitalina, la exploración de nichos tanto en el norte ariqueño, pasando por la revolución serenense y llegar incluso a los rincones autónomos magallánicos, todos invadidos ya por grandes supermercados, desplazando a esos míticos almacenes de barrio, quienes además ya tiemblan ante la llegada de otro hijo de DyS, o más llamado como Ekono.
No olvidar además los proyectos que han desfilado por montones para reinventar el concepto de feria libre en Chile, influenciado por grandes arquitectos y urbanistas, pero que finalmente tampoco llegó a un fin concreto, todo por falta de organización e interés de los mismos feriantes, los cuales aludían a que dicha inversión mermaría sus intereses económicos y además, la gente dejaría de preferirlos por "ser más modernos y ordenados".

Al parecer los más fuertes tendrán que luchar y sobrevivir, aunque como siempre, no hay plata en Chile (y ni hablar de los excedentes del cobre).
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