Somos criaturas de nuestra propia creación
Aún recuerdo cuando niño te recalcaban la necesidad de escribir bien, de procurar al menos llevar una letra decente, de no equivocarse tanto para dejar los cuadernos manchados con tanto borrar con la goma de pan, y en una de esas, intentr no usar mucho el corrector (al menos en mi caso, fueron menores las veces que llegué a usarlo, o en caso jodido, arrancaba la hoja y escribía todo nuevamente. Eran tiempos donde la computadora prácticamente era para buscar algunas cosas en la famosa Encarta, o quizás para jugar un poco, pero la escritura ofimática para trabajos era menor, pero siempre estabas constantemente dandole duro al lapiz mina o pasta, según la ocasión. Libros por doquier, lecturas complementarias que en muchos casos eran un bodrio, y en otros una suerte de beneplácito para abonar tus pocas ganas de leer, incluso los diarios de turno, pero al menos escribías de corrido y eras capaz de conciliar una oración, más aún cuando pasaban los años, estabas en una carrera universitaria y te dabas cuenta que aún habían personas que podian escribir perfectamente aberraciones como "almuerso" (almuerzo), "iva para ayá" (iba para allá), imaginasión (imaginación) o también algunos extranjeros errores típicos, como escribir DESING en vez de DESIGN, como también JHON en vez de JOHN (enredo que a muchos les pasa).
Ahora, el problema radica en la falta de costumbre al escribir a mano alzada, asegurandonos erróneamente que la tipografía frente a una pantalla solucionará nuestros problemas, acertando erróneamente en varios elementos claves para desenvolvernos con nuestro entorno, y más aún, viendo que una cantidad importante de personas todavía no entienden que una buena ortografía es vital como carta de presentación.
Asumo que mi punto débil son las matemáticas, pero prefiero ser un ñurdo para los números que un bodrio para la escritura, y tampoco soy un maestro en el tema, pero me defiendo a mucha honra, nada comparado con "la juventud cultural de hoy".

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