Fin de las transmisiones

21:42
Como es costumbre regreso a casa, abatido de los casi 32º C que recaen sobre la capital en una tarde como hoy, y al menos a esta hora se da con algo de viento, veo como la gente intenta sobrevivir ante lo poco y nada de sombra en el bus, aunque ahora sólo tengo un objetivo: Llegar al hogar dulce hogar para descansar de una vez por todas, aunque sea por un rato (digamos que hoy, 8 a 10 horas son parte de un sueño para cualquiera), pensando un poco en lo acontecido en las últimas 72 horas, desde compartir con mi sobrina a quién no veía desde el 2007, pasando por las conversaciones con mis compañeros de INACAP, además de la relativa y satisfactoria mejoría por un problema gástrico de improviso momento (si, pareciera ser verdad, mi estigma será el tema alimentario por un buen rato). En relación a lo anterior, pensaba sobre el escenario al cual situarme, incluso cuando he pensado estar al borde de estirar la pata (o al menos con la sugestión típica que ocurre cuando estás como el orto). Una forma de cuestionarse si realmente las cosas están hechas según lo planteado, pero claro está, hay algunas que perfectamente se nos pueden escapar de las manos… Al igual cuando las fuerzas, la edad o el tiempo mismo en si ya no avanzan a nuestro favor (ello apelando la asistencia este jueves a un velorio de un amigo de la familia, quién hasta unos días antes de su fallecimiento, siempre estuvo atento y comprometido con nosotros).
Variados cuestionamientos que se traducen en intentar aprovechar un poco más con los tuyos, con los míos… probablemente esa pizza que me provocó el malestar porcino gástrico por compartir con mis amigos no hubiese ocurrido si me quedaba en casa, tomando el té con mi madre y sobrina, todo pasa por algo, aunque probablemente sólo fue una coincidencia nefasta en el momento (mal que mal, mis ex colegas de curso me llamaron casi cuando llegaba a casa, a lo que el periodo para pensar respuesta fue mínimo).
21:55
Aún resta un poco para llegar a casa, saltando a bordo del bus gracias a la mala calidad del pavimento. Un vaso de agua clama por ser digerido, considerando que muchas personas a bordo llevan una botella de mineral, desatando mi furia y envidia (¿sana?), con la idea constante de intentar aprovechar ciertos momentos con quienes veo a diario, haciendo entender más aún que no habrá longevidad eterna, para variar sólo somos humanos comunes y corrientes sobreviviendo en una jungla cada día más estruendosa y perturbada.
22:06
5 minutos restan para descender… o al menos es lo que creo ¿quién sabe?




