Lo que no pudimos hacer
Cuando te das cuenta que el tiempo pasa como si nada, es donde comienzas a sumar y seguir dándole rienda suelta a los recuerdos, no sólo los positivos, también esos que alguna vez deseaste quitarte de la cabeza eternamente, más allá de la precaria manera de sobrevivir con alguna nota loca del ramo condenado o sorteando materiales a bajo costo para sus maquetas locas… Es tiempo de la realidad, del trabajo “en serio”, y conversando hoy con Magdalena – a quién no veía desde que salimos del instituto, y de pura suerte nos topamos en la fila del bus Super Expreso a Maipú – con todos los cambios experimentados en este mundillo “después de la educación superior”, entablando relaciones comunicacionales con nuevos engendros humanoides, de todo tipo: altos, chiquitas, guachotes, pechugonas, pesados, simpáticas, entre otros, quizás lo mismo del instituto/universidad, pero en un área más similar a lo que uno vivió académicamente por más de 4 años, con todo el ajetreo de las pruebas de antaño, los exámenes salvadores, así como también las prendidas de velitas al sistema informático que sacaba tus promedios con un porcentaje mejor al que esperabas… Tiempos aquellos, y quién lo diría, a meses (o casi semanas) de cumplirse un año donde la vida giró en una cantidad de grados centígrados increíble, emulando estar bien, pero viendo las perspectivas con un sabor distinto, con aires de seguir siempre con la misma facha, el mismo pensamiento, pero mirando objetivos relativamente distintos a los pensados desde la sala de clases, donde ya no hay un profesor/a que te dará una oportunidad por buena onda, y simplemente queda hacer todo para ayer (mientras el computador de la pega te acompañe, claro).
Por lo mismo es que me alegra ver que muchas cosas que de alguna forma se intentaron hacer en el instituto, hoy están siendo capitalizadas por los chicos de otros semestres (El Chispero), quienes han intentado ver con otros ojos la realidad estudiantil (al menos en mi carrera), y darle un espacio para que no sólo sean clases y más clases las que se vivan todos los días, quizás para que el ketchup y la mostaza del completo diario pasen siendo acompañadas con algo de palta o salsa de queso.
A todo esto, ya somos 5 personas que hemos dado la tesis hasta hoy. Mis felicitaciones a la dupla de Hernán / Felipe, quienes salieron airosos de ese cacho… Y ha de esperarse que a fin de mes pueda recibir por fin mi título de Publicista.
Mañana, a trabajar, como siempre.
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